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Depresión: Enfermedad emocional epidémica no transmisible

La depresión es la enfermedad emocional epidémica no transmisible en la actualidad. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, es padecido por el 3,8% de la población mundial, afectando principalmente a las mujeres (2023). Felizmente, existen tratamientos eficaces para esta, sea del tipo leve, moderada o grave, y en el presente artículo te comentaremos sobre los modos de abordarla, además de sus causas y principales características, a fin de que puedas identificar si estás atravesando por este cuadro clínico.

¿Qué es la depresión?

Según la American Psychiatric Association (2020), la depresión es una enfermedad común y grave que afecta negativamente la manera de sentir, pensar y actuar, provocando sentimientos de tristeza o pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban. Puede traer diversos problemas emocionales y físicos, afectando la capacidad para funcionar en el trabajo, en el hogar, o en los vínculos interpersonales en general.

A nivel psicoterapéutico, se trata de un estado mental de impotencia e indefensión que percibimos como insuperable y que se repite en distintos escenarios de nuestras vidas. Dicho estado puede activarse de manera real, por estar experimentando sucesos muy similares a otros ya vividos; o de forma imaginaria, cuando atribuimos dichas emociones a acontecimientos que no estamos viviendo o no nos involucran (p.ej. cuando un cercano no logró cumplir un objetivo que tenía en común con nosotros, y surge la resignación porque asumimos sin más que tampoco podremos lograrlo).

Desde la óptica psicoanalítica, es un deseo propio que ha sido frustrado y que no puede ser reemplazado por otro, es decir, un estancamiento emocional. Por tanto, podemos entender este trastorno como la manifestación de un yo débil en el que el sentido de realización personal se cae una y otra vez sin encontrar manera de reformularse.

¿Cómo suelen sentirse las personas con depresión?

Las personas que padecen este trastorno perciben que el tratamiento no funciona. Suelen sentir que quienes las rodean, incluyendo su terapeuta, no llegan a comprender lo que están experimentando, prefiriendo no narrar las causas de su dolor y asumiendo que no serán entendidos ni contenidos emocionalmente. En ese escenario, sufren sentimientos de culpa frente a la contradicción entre su búsqueda de aceptación y el rechazo o incomprensión hacia su condición. No ven oportunidad alguna de ser lo que anhelan, sintiéndose indefensas frente a los acontecimientos y repitiendo esta percepción en cada nueva escena de su vida. Puede manifestarse de las siguientes maneras:

Causas de la depresión y tipología

Salvo algunos casos de depresión asociada a enfermedades orgánicas (enfermedad de Parkinson, tuberculosis, etc.), la depresión se produce generalmente por la interacción de determinados factores biológicos (cambios hormonales, alteraciones en los neurotransmisores cerebrales como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, componentes genéticos, etc.) con factores psicosociales (circunstancias estresantes en la vida afectiva, laboral o de relación) y de personalidad (especialmente los mecanismos psíquicos de defensa). Los episodios depresivos pueden pertenecer a diferentes tipologías (OMS, 2023):

¿Cómo afrontar estos episodios?

Es importante que nos demos cuenta, tanto familiares como psicoterapeutas, de los recuerdos y significaciones que la persona con aparente depresión tiene, a fin de evidenciar si cuenta o no con herramientas eficaces para lidiar con la angustia, frustración e incertidumbre que implica la cotidianidad. La depresión es una de las enfermedades crónicas no transmisibles más comunes hoy en día, buscar ayuda y concientizar al entorno familiar es fundamental en el proceso de la cura del paciente.

Recomendamos incentivar a la reflexión constante y ejercitar la introspección, a fin de comprender y asimilar la vida como posibilidades infinitas de realización, y no como una manera inequívoca de ser. Ello nos dará herramientas psíquicas y emocionales para afrontar las adversidades, alejándonos de las desilusiones perennes que se manifiestan frente a la falta de resiliencia.

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